miércoles 10 de febrero de 2010

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viernes 22 de enero de 2010

Sony HDR-AX2000E



jueves 21 de enero de 2010

Calzado

sábado 19 de diciembre de 2009

¿Concurso o "Contentatodos"?


Un "concurso", cuando lo es, es "competición".
La competición, en determinadas circunstancias, es interesante, entre otras cosas, por el estímulo que supone, requiriendo de todo nuestro esfuerfo para lograr un fin, en nuestro caso, un diseño gráfico, fotográfico... o un "corto" de vídeo.

En una competición ponemos a prueba nuestra creación y nos ponemos a prueba nosotros y además nos comparamos con los demás, con lo cual percibimos nuestro "nivel"; nos puntuan nuestro trabajo, nos enfrentamos a un examen... y como consecuencia nos pondrán una nota. Como en todo examen podremos estar de acuerdo o no con el resultado... nunca llueve a gusto de todos.

Lo cierto es que siempre que se participa en un concurso, se aprende algo, y en eso estamos.

Dicho ésto, nos surgen algunas dudas... ¿Quién es el jurado? ¿Serán "justos"? ¿Están capacitados para valorar nuestro trabajo?

En principio, la respuesta a todas estas preguntas debería ser SI.

En un concurso siempre hay un premio, puede ser un trofeo, un regalo o cierta cantidad de dinero. En todo caso, lo que siempre hay es un ganador y otros que no lo son; no es que sean perdedores... pero no son ganadores. Cada uno será más o menos ganador cuanto más cerca o lejos esté del primer puesto de esa lista que nos compara y debe ser terrible estar al final o muy cerca de él, en cuyo caso nos están diciendo que no lo hacemos bien, que no servimos. Pero, quién lo dice... evidentemente el jurado, ese grupo de hombres y mujeres justos y muy capacitados, con grandes conocimientos y amplia experiencia en las disciplinas que valoran, lo que les hace ver, con relativa facilidad, quien es el mejor. Nunca se equivocan, pero, por si acaso, lo que es común en las bases de los concursos es que "la decisión del jurado será inapelable"... y punto, podríamos añadir.

También existe la votación popular... pero no en éste caso.

Para nosotros lo único importante es el reconocimiento de nuestro trabajo, para el que pedimos respeto y no frivolidad a la hora de valorarlo.

A edades tempranas se tiene plena confianza en la justicia... el primero es el mejor, no hay ninguna duda. Con el tiempo se van viendo casos en los que la justicia parece que no ha funcionado, ya empiezan a oirse frases del tipo: ¿cómo le han dado el premio a ese? o ¡éste resultado no es justo!
Cuando las edades son más avanzadas... ya se han visto más cosas. Si además de ver más cosas, hemos comprendido lo que vamos viendo y lo vamos asimilando, tenemos lo que se llama "experiencia". En caso de no haber entendido lo que nos ha ido pasando o no haber pensado en ello, estamos en el caso de que no aumentamos la experiencia, únicamente aumentamos la edad, somos mayores y, probablemente más felices... suelen decir los idiotas. Como éstas reflexiones no están dirigidas a los idiotas, damos por terminado éste punto, no sin decir que un idiota no habría llegado hasta aquí, no le interesa pensar, o tal vez, no puede hacerlo.

El hecho de presentarse a un concurso es un acto libre, podemos presentarnos o no. Lo que suele ocurrir cuando tenemos un trabajo que consideramos bueno es que nos dá confianza... y podemos pensar en enseñarlo a los demás. Como estamos en la situación personal de "edad avanzada", relexionamos un instante y decidimos no presentarnos. ¿Será miedo? ¿Por qué vamos a tener miedo con éste material? ¿Por qué no vamos a obtener un buen resultado si las críticas de las personas que valoramos son muy buenas y nos animan a hacerlo? ¿Por qué, si cuando hemos aconsejado a los demás, siempre les ha salido bien?

Decidimos no presentarnos, hay dudas más que razonables sobre la "calidad" del jurado.

Pero no estamos solos, hay otras opiniones. Estamos formando parte de un equipo en el que predomina la gente joven o lo que es lo mismo, con poca experiencia. Esta falta de experiencia la compensan con una tremenda ilusión y un esfuerzo increíble por obtener un buen resultado. Una vez terminado el cortometraje, esa ilusión se transforma en alegría, euforia... ¡somos los mejores! ¡vamos a ganar!... y antes de presentarlo en el concurso para el que ha sido creado, ya tienen idea de presentarlo en otros concursos...¡es tan bueno que arrasamos! ¡los demás no pueden estar a éste nivel!... nos dejamos arrastrar de ese entusiasmo, nos halaga y nos contagiamos de optimismo... pero, somos mayores, hemos visto demasiadas situaciones parecidas, de sobra sabemos que lo mejor no triunfa siempre... de hecho, no suele suceder casi nunca...sabemos que existe la mediocridad, la incompetencia y la envidia... cuando se juntan, el resultado puede ser impredecible.

A pesar de todo la decisión no es sólamente nuestra, nos dejamos llevar y nos presentamos... tampoco es tan importante, sólamente está en juego nuestro amor propio, nada más y nada menos. Sin embargo hay más cosas en juego... está la ilusión de todo el equipo... tienen derecho a tener ilusión... les recompensa del esfuerzo, necesitan un reconocimiento. Las dudas que pueden tener pasan por sus cabezas a gran velocidad... no se detienen... son jóvenes y van como locos... y ¡luego pasa lo que pasa!, solemos decir.

A partir de este momento, la suerte está echada. Todo puede suceder. Se entrega el DVD. La Organización lo visualiza, dice que es un trabajo "impresionante" y lo comunica a alguno de los implicados. no a los que realizan la entrega... pero ese es otro cantar...

Luego pasa a manos del jurado; en principio lo tienen fácil casi seguro ganará el de siempre, es la fuerza de la costumbre...pero van a ver nuestro "corto"... seguro que es una birria...en fin, hay que verlo. En éste momento hay algo que no encaja... es bueno... no es posible, el director es un tipo mayor ¡que va a saber de cine!...pero el vídeo es bueno... ¿qué hacemos? ¡no podemos dejarlo para otro día! ¡el fallo del jurado tiene que ser ahora!

Llega el momento de la entrega de premios. El resultado es el peor que se podría esperar. El jurado, incapaz de hacer su trabajo, decide conceder el primer premio a los dos finalistas. Ha asomado la mediocridad, no han hecho su trabajo, tal vez ni se den cuenta. Incluso cabe la posibilidad de que crean que nos hacen un favor...

Por motivos que no vienen al caso y que tienen que ver con mantener la dignidad, uno no había asistido a la fiesta de entrega de premios. Fué para mí una gran suerte, me ahorró el bochorno de tener que renunciar allí mismo al premio. Por otro lado, me habría gustado estar allí con mi equipo, poder escuchar los aplausos al final de la proyección, y las palabras de ánimo de algunos, lo cual se agradece siempre, pero sobretodo en éstas circunstancias. Pero el mal ya está hecho. La ilusión deja paso a la incredulidad a la decepción y al más profundo desánimo; éste el el sentimiento que me transmiten los que me cuentan por teléfono lo sucedido.

Así se madura, no sólo con el paso del tiempo. Han quitado ganas e ilusión, pero no pueden ganar. ¡El jurado no puede ganar! No actúan de mala fé, simplemente no actúan, y es así como hacen daño.

Uno, a título personal, consideró elegante y de educación felicitar al "rival", al que considera compañero y amigo, por su excelente trabajo y además le comunica por correo electrónico que le considera el merecido ganador. Uno no puede admitir un premio compartido, un premio de consolación...en fin, una limosna... y además tiene que seguir intentando mantener la dignidad, tarea difícil, pero en la que estamos empeñados. A uno le queda el mal sabor de boca de haber perdido, pero lo peor ha sido haber decepcionado al resto del equipo... querían ganar, creían que se podía, estaban seguros.

El próximo año, el jurado lo tendrá muy fácil para decidir, simplemente no habrá competencia...Ya nunca será lo mismo... y no sabemos que sentido tiene un concurso sin concursantes, es posible que tenga gracia, pero no la vemos.

Seguiré haciendo cosas pero en otro ámbito. Intentaremos presentar los cortos en concursos que lo sean y nunca en "contentatodos" que no contentan a nadie... bueno, a casi nadie.

A vosotros, a "mi equipo", os animo a seguir, lo haceís muy bien. Las interpretaciones han sido muy buenas, tal vez demasiado buenas. Dirigir éste equipo ha sido una tarea extremadamente fácil y muy gratificante. Es la situación ideal, sólamente hay que dar unas pocas instrucciones y dejar hacer; sabeis lo que teneís que hacer y le poneis ganas, es así como se ha conseguido un resultado más que aceptable, casi profesional.

Sólamente me arrepiento de haberme presentado a un "contentatodos" -sólamente- de todo lo demás me siento muy orgulloso... ¡sobre todo de vosotros!

Gracias a todas y todos por todo.